Bailey, un poodle de apenas dos años, estuvo 29 días bajo los escombros; hoy, está junto con su humana de 11 años, que lo atesora como una parte muy especial de su vida.
Fue rescatado con vida 29 días después de los terremotos que devastaron varios sectores de La Guaira. Estuvo atrapado entre los escombros, sin poder moverse. Todo ocurrió en el bloque 3 de la urbanización La Páez, en Catia La Mar, La Guaira, donde los rescatistas lo encontraron junto al cuerpo de su tutora.
Bailey pertenecía a Victoria, una niña de 11 años que el día del terremoto, se fue a visitar a su madrina, que ella misma aclara que casi nunca visitaba esa casa, pero el 24 de junio, decidió hacerlo. Una decisión que le salvó la vida.
Mientras el edificio colapsaba, Victoria estaba muy cerca, su madre quedó atrapada bajo los escombros y Bailey a su lado, nunca se separó de ella.
Finalmente, fue encontrado, después de 29 días, junto a la madre de Victoria, visiblemente deshidratado, había perdido peso, pero estaba vivo. Los veterinarios explicaron que su estómago se había reducido tras pasar tantos días sin alimentarse, por lo que debía iniciar una recuperación progresiva con comida blanda, alimento para cachorros y atención especializada.
Con úlceras en los ojos que requieren tratamiento, con buen pronóstico, afortunadamente, Bailey continúa recuperándose. En un video compartido en redes sociales, Jairo Rangel, padre de Victoria, describe el rescate como un milagro.
«Mi hija también es un milagro. La rescataron a las cuatro horas. Nadie creía que pudiera haber personas con vida en esa zona. Dios nos regaló dos milagros.»
Sus palabras reflejan una fe fortalecida por el dolor, pero también por la esperanza. Para Victoria, Bailey representa algo aún más íntimo, confiesa: «Pensé que mi perro era la guía para encontrar también a mi mamá».
Corrió hasta el lugar cuando supo que habían encontrado un perro, con la esperanza de que fuera el suyo y aunque Bailey estaba desorientado y al principio estaba en shock y no logró reconocerla, ella no lo dudó, supo inmediatamente que era él.
El rescate de Bailey permitió a los equipos localizar el lugar donde se encontraba el cuerpo de su madre, convirtiendo al pequeño poodle en el último vínculo físico entre ambas.
Victoria siente que, al abrazar a Bailey, una parte de ese abrazo, es también el de su madre. «Voy a recordar a mi mamá porque él la quería mucho. Sé que duró tanto tiempo allí porque la estaba protegiendo.»
Sus palabras han conmovido a miles de personas. Victoria sueña con tener una casa junto a su familia, convertirse en tripulante de cabina y dedicar parte de su vida a ayudar a otros niños que atraviesan situaciones difíciles.
Mientras Bailey recupera poco a poco sus fuerzas, muchas personas también han querido ayudar con su alimentación y tratamiento veterinario. La tragedia que dejó profundas heridas, devolvió un poco la fe y Bailey se convirtió en un símbolo de fidelidad, esperanza y amor incondicional.
Con información de ÚN




