El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a referirse este viernes a la crisis migratoria registrada en la ciudad autónoma española de Ceuta, calificando lo sucedido como una «catástrofe» e «invasión» producto de una normativa permisiva y una deficiente gestión gubernamental en España.
Durante una reunión de gabinete, el mandatario norteamericano reaccionó ante la llegada masiva e irregular de extranjeros a través del paso fronterizo con Marruecos, alertando sobre las consecuencias políticas para la nación estadounidense si la oposición toma el control del gobierno.
»Parece una invasión de un país (…) y lo mismo nos va a pasar si los republicanos no son elegidos, solo que peor. Mucho más grande, más fácil entrar», proyectó el mandatario en el marco de la contienda de cara a las próximas elecciones de medio término.
Críticas a Madrid y defensa de la política migratoria en EE. UU.
Trump vinculó directamente el desborde migratorio a las normativas vigentes en España, señalando que en Madrid cuentan con una «ley débil» sumada a una «mala gestión». Afirmó además que la contención de las fronteras continuará siendo un pilar central en su plataforma política.
Reivindicación de gestión: El mandatario sacó a relucir su estrategia fronteriza, destacando: «Tenemos la frontera más segura del mundo».
Advertencia electoral: En declaraciones previas a la cadena Fox News, sostuvo: «Recuerden esta imagen. Así seremos nosotros en tres años, si gana el lado equivocado».
Proyección: «Si no estuviéramos en el poder, nuestro país sería invadido en niveles que hacen que España parezca algo menor», sentenció.
La situación en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla registró momentos de máxima tensión con la llegada de alrededor de 50.000 inmigrantes irregulares, según estimaciones preliminares. Los cruces se llevaron a cabo por tierra a través del espigón del Tarajal y a nado por el litoral ceutí.
Fuentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad informaron que la intensidad de las entradas alcanzó picos de hasta 3.000 personas por hora, sobrepasando la capacidad operativa local.
Para el viernes, el Ejecutivo español confirmó la devolución de al menos la mitad de las personas que ingresaron de manera irregular.
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se desplazó hasta la ciudad de Ceuta para coordinar la respuesta institucional y calificó formalmente lo acontecido como «un ataque, una violación de la integridad territorial de España».
Con información de agencias




