El Gobierno de la República Democrática del Congo, a través del Instituto de Salud Pública y el Ministerio de Comunicación, ha actualizado las cifras del que ya se consolida como el peor brote de ébola registrado en la historia del país. Con datos cerrados al 8 de agosto, el balance oficial eleva a 1.960 los fallecidos y a 4.294 los casos confirmados.
Según el reporte oficial, 849 personas han logrado superar la enfermedad, mientras que 722 pacientes permanecen hospitalizados o en áreas de aislamiento. La tasa de letalidad del brote se sitúa en el 45,6 %, situándose dentro de los márgenes previstos para la variante identificada. Las autoridades destacaron que la tasa de rastreo de contactos alcanza actualmente el 84,6 %.
La transmisión del virus continúa activa principalmente en el este y centro-norte del país:
Zonas activas: Las provincias de Ituri (epicentro del brote), Kivu del Norte, Haut-Uélé y Tshopo.
Zonas en contención: La provincia de Kivu del Sur acumula 73 días consecutivos sin registrar nuevos casos confirmados.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), este brote corresponde a la cepa Bundibugyo, una variante cuyo índice de mortalidad oscila entre el 30 % y el 50 %. A diferencia de otras cepas del virus, para la variante Bundibugyo no existe actualmente una vacuna autorizada ni un tratamiento médico específico, lo que incrementa la complejidad de la respuesta sanitaria sobre el terreno.
Las autoridades congoleñas y los organismos internacionales mantienen el despliegue de emergencia para contener la propagación y reforzar la vigilancia epidemiológica en las regiones afectadas.
Con información de agencias




