Para el año 2027, Venezuela se enfrentará al desafío de renovar su flota comercial de aeronaves para adaptarse al Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (Corsia, por sus siglas en inglés). Este mecanismo global, diseñado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y respaldado por la Administración de Aviación Federal de EE. UU. (FAA), busca estabilizar las emisiones de CO_2 en vuelos internacionales tomando como base los niveles registrados en 2019.
De acuerdo con el consultor aeronáutico y expresidente del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC), Juan Manuel Teixeira, este esquema exige a las líneas aéreas medir y compensar cualquier exceso sobre sus emisiones promedio. Esta exigencia representa un reto crítico para las aerolíneas venezolanas, cuya flota actual está compuesta mayoritariamente por equipos de generaciones anteriores.
«La flota venezolana registra un mayor consumo de combustible y una mayor emisión de gases contaminantes. La carga impositiva y los costos de compensación bajo el estándar Corsia podrían resultar insostenibles para las empresas locales si pretenden mantener rutas internacionales sin actualizar sus aeronaves», señaló Teixeira durante una entrevista en Fedecámaras Radio.
Panorama del combustible aeronáutico en el país
Durante su intervención, el especialista también abordó la situación del abastecimiento de combustible en el territorio nacional, destacando un escenario mixto para los distintos sectores de la industria:
Suministro garantizado de Jet A1: Venezuela cuenta con la producción nacional necesaria de combustible Jet A1 para cubrir la demanda de las aerolíneas comerciales, tanto nacionales como internacionales, que operan en los aeropuertos del país.
Dependencia de importación en AVGAS: En contraposición, el país no produce actualmente AVGAS (Aviation Gas), el carburante utilizado por aviones de motores a pistón.
Esta falta de producción interna obliga a importar el producto a costos elevados, lo que genera una situación económica compleja para la aviación general, las escuelas de vuelo y los operadores de pequeñas aeronaves en el país.
La combinación de las exigencias ambientales de la OACI para 2027 y la estructura de costos de los combustibles plantea un escenario estratégico clave en el que el sector aeronáutico venezolano deberá modernizarse para garantizar su competitividad y sostenibilidad en los próximos años.
Con información de agencias




