Un nuevo y exhaustivo estudio global presentado hoy por la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela una cifra reveladora: casi cuatro de cada diez diagnósticos de cáncer a nivel mundial son evitables.
La investigación subraya que la lucha contra la enfermedad no depende solo de los tratamientos de vanguardia, sino de una acción contundente sobre factores de riesgo modificables.
Siete millones de casos prevenibles
El informe detalla que, de los 18,7 millones de casos diagnosticados en 2022, aproximadamente 7 millones podrían haberse prevenido.
Los principales responsables identificados son:
Hábitos de consumo: Tabaco y alcohol.
Factores físicos: Sobrepeso, inactividad física y radiación ultravioleta.
Entorno y salud: Contaminación ambiental e infecciones virales y bacterianas.
Especialistas destacan que los cánceres relacionados con el tabaco y con infecciones como el virus del papiloma humano (VPH) y la bacteria Helicobacter pylori son los que presentan mayor margen de reducción mediante políticas de salud pública.
Brechas de género y disparidad regional
El estudio pone de manifiesto una marcada diferencia en cómo el cáncer afecta a hombres y mujeres basándose en sus hábitos:
Hombres: La tasa de casos prevenibles asciende al 45 %, impulsada mayoritariamente por el consumo de tabaco y alcohol.
Mujeres: La cifra se sitúa en un 30 %.
A nivel geográfico, los contrastes son igualmente drásticos. Mientras que Asia Oriental registra el porcentaje más alto de cánceres evitables con un 44,6 %, Latinoamérica presenta la tasa más baja con un 28,6 %. Estas variaciones sugieren que las estrategias de prevención deben ser personalizadas según las realidades sociales y geográficas de cada región.
Un llamado a la acción estratégica
La OMS, en colaboración con la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), insta a los gobiernos a implementar medidas urgentes que incluyan:
Reducción del consumo de sustancias nocivas (alcohol y tabaco).
Programas de vacunación masiva contra infecciones clave.
Promoción de estilos de vida saludables, fomentando la actividad física y dietas equilibradas.
Detección temprana, fundamental para cánceres con mayor carga genética, como el de próstata, donde la prevención primaria es más limitada.
»Estos hallazgos no son solo estadísticas; son una hoja de ruta para salvar millones de vidas. La prevención debe ser el pilar central de cualquier sistema de salud moderno», señalan expertos vinculados al estudio.
Con información de agencias



