En lo que se considera el ataque más mortífero en la capital paquistaní en más de una década, un atentado suicida perpetrado el viernes 6 de febrero de 2026 ha segado la vida de al menos 31 personas y dejado a otras 169 heridas.
El grupo terrorista Estado Islámico, bajo su facción local Provincia de Pakistán (ISPP), ha reivindicado la autoría del ataque a través de sus canales oficiales de propaganda.
La agresión ocurrió durante la oración del viernes, el momento de mayor concurrencia semanal. Según declaraciones del ministro de Estado para el Interior, Talal Chaudhry, el atacante intentó penetrar en el corazón del templo, pero fue interceptado por los guardias de seguridad en la entrada.
Tras un breve enfrentamiento en el que el agresor abrió fuego, este logró detonar sus explosivos en la última fila de la mezquita. «La intervención de los guardias evitó una tragedia aún mayor, pero el impacto en un espacio cerrado ha sido devastador», señaló Chaudhry.
Perfil del atacante y contexto regional
Las investigaciones preliminares indican que, aunque el atacante no era de nacionalidad afgana, mantenía vínculos estrechos con Afganistán, país al que viajaba con frecuencia. Este detalle refuerza las preocupaciones de las autoridades sobre la porosidad de las fronteras y la coordinación transnacional de grupos extremistas.
Este suceso se produce tras una escalada de violencia en la capital:
Noviembre de 2025: Un ataque suicida previo cerca de un complejo judicial en Islamabad ya había puesto en alerta a las fuerzas de seguridad.
Objetivo sistemático: La minoría chií en Pakistán sigue siendo el blanco principal de la ISPP, que ha intensificado sus operaciones contra este sector de la población en los últimos años.
Respuesta gubernamental
El Gobierno de Pakistán ha condenado enérgicamente el acto y ha ordenado un refuerzo inmediato de las medidas de seguridad en puntos estratégicos de Islamabad y otros centros urbanos. Se han desplegado unidades adicionales de policía y fuerzas paramilitares para proteger lugares de culto y edificios gubernamentales ante la amenaza de nuevos episodios de violencia.
Con información de agencias



