La reciente actuación de Bad Bunny en el espectáculo del descanso de la Super Bowl no solo marcó un hito cultural al ser el primer halftime show realizado mayoritariamente en español, sino que también despertó una intensa curiosidad global por su innovadora puesta en escena.
Tras el impacto visual de su «vegetación viviente», se han revelado los detalles logísticos y financieros detrás de los figurantes que dieron vida a la selva tropical del puertorriqueño.
De la sorpresa visual a la realidad laboral
Lo que inicialmente parecía una exuberante decoración de arbustos y plantas exóticas resultó ser un complejo despliegue de escenografía humana. Decenas de artistas y extras permanecieron inmóviles bajo pesados trajes botánicos, soportando las exigencias físicas de la producción frente a una audiencia de más de 120 millones de espectadores solo en Estados Unidos.
Ante la duda colectiva sobre las condiciones de este peculiar trabajo, el analista deportivo Darren Rovell ha arrojado luz sobre las cifras del contrato:
Pago total: 1.309 dólares por participante.
Carga horaria: 70 horas de trabajo total.
Distribución: Ocho jornadas de ensayos intensivos más el día del evento.
Sueldo promedio: 18,7 dólares la hora.
Un salario competitivo tras las bambalinas
Esta remuneración se alinea con los estándares de la industria para contratistas en eventos masivos de esta magnitud. Para muchos de los participantes —especialmente aquellos seguidores del «Conejo Malo»— la experiencia representó no solo un pago competitivo, sino la oportunidad de vivir desde adentro un momento histórico para la música latina.
El espectáculo ha sido aclamado por su audacia estética y por consolidar el español en el escenario más visto del mundo, transformando un evento deportivo en una celebración de la cultura caribeña sin precedentes.
Con información de agencias



