Las delegaciones de Estados Unidos e Irán han alcanzado un «avance significativo» en las negociaciones nucleares celebradas recientemente en Ginebra. El ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, cuyo país actúa como mediador clave, confirmó que esta ronda busca evitar un conflicto armado inminente, desarrollándose bajo el estricto plazo de 15 días otorgado por el presidente Donald Trump para concretar un acuerdo.
Apertura diplomática y supervisión técnica
Albusaidi destacó una «apertura sin precedentes a ideas y soluciones creativas» por parte de ambos equipos negociadores. La relevancia de estos encuentros quedó sellada con la participación de Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Se ha confirmado que las discusiones técnicas continuarán la próxima semana en la ciudad de Viena para aterrizar los puntos de consenso.
El choque de agendas: Alcance vs. Limitación
A pesar del optimismo, las visiones estratégicas de Washington y Teherán mantienen una brecha considerable:
La postura de EE.UU.: El jefe diplomático, Marco Rubio, insiste en que cualquier pacto debe ser integral, incluyendo el cese del desarrollo de misiles y el fin del apoyo a grupos regionales. Según reportes de The Wall Street Journal, la administración Trump exige el desmantelamiento de las tres principales instalaciones nucleares iraníes y la entrega total de su uranio enriquecido.
La postura de Irán: El presidente Masoud Pezeshkian ha reiterado que su nación no busca armas nucleares, calificando las acusaciones de ambiciones bélicas como «grandes mentiras». Por su parte, el jefe negociador, Abbas Araghchi, definió el momento como una «oportunidad histórica», asegurando que un acuerdo definitivo está «al alcance».
Un diálogo bajo la sombra del despliegue militar
Estas negociaciones se producen en el contexto de mayor tensión militar en décadas. Estados Unidos mantiene un despliegue inusual en Oriente Medio con la presencia simultánea de dos portaaviones: el USS Gerald R. Ford y el USS Abraham Lincoln.
Mientras tanto, en Irán, la presión no es solo externa; el gobierno enfrenta un clima interno complejo tras masivas protestas y una creciente preocupación ciudadana por el impacto económico que supondría una escalada bélica.
»Estamos ante una ventana de oportunidad crítica donde la diplomacia creativa es la única alternativa a la confrontación directa», señaló la mediación omaní.
Con información de agencias



