En un giro inesperado que añade una nueva capa de hermetismo a la política exterior nicaragüense, el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha dejado sin efecto el nombramiento de Valezka Fiorella López Herrera como embajadora ante la República Bolivariana de Venezuela.
La decisión fue oficializada mediante el Acuerdo Presidencial 32-2026, publicado en el diario oficial La Gaceta. Según el documento, la revocatoria se hizo efectiva el pasado 23 de febrero, lo que significa que la gestión de López Herrera como jefa de misión duró apenas cuatro semanas.
Incertidumbre diplomática
A diferencia de los protocolos habituales en este tipo de relevos, el acuerdo presidencial no detalla las causas que motivaron la cancelación de sus funciones. López Herrera, quien poseía experiencia previa como ministra consejera en la misma sede diplomática en Caracas, había sido ascendida al rango de embajadora extraordinaria y plenipotenciaria en un contexto regional que la administración nicaragüense califica de «crítico».
Cronología de un puesto inestable
La salida de López Herrera subraya una notable rotación en la legación diplomática nicaragüense en Venezuela durante los últimos años:
Marzo 2023: La exalcaldesa de Managua, Daysi Ivette Torres Bosques, asume el cargo tras la salida de Orlando Gómez Zamora.
Enero 2026: Torres Bosques es trasladada para representar a Nicaragua en Cuba.
Enero 2026: Valezka López Herrera es nombrada para sucederla.
Febrero 2026: El gobierno anula el nombramiento de López Herrera sin asignar, hasta el momento, un reemplazo oficial.
Este movimiento profundiza las dudas sobre la estabilidad de la estrategia diplomática de Nicaragua con sus aliados estratégicos, dejando la representación en Caracas en un vacío administrativo momentáneo.
Con información de agencias



