Los mercados energéticos globales han reaccionado con una volatilidad significativa ante la escalada del conflicto en Oriente Medio. Los futuros del crudo Brent, la referencia mundial, han alcanzado los 104,81 dólares por barril, una cifra que no se registraba desde julio de 2022.
Este repunte del 1,39% se produce tras un breve respiro en los precios, consolidando una tendencia alcista impulsada por la inestabilidad geopolítica derivada de las recientes acciones militares en la región contra Irán. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) también ha seguido una trayectoria similar, situándose en torno a los 99 dólares por barril, su nivel más alto en casi cuatro años.
Bloqueo en el Estrecho de Ormuz: El epicentro de la crisis
El catalizador principal de este incremento es la interrupción del tráfico en el Estrecho de Ormuz, una arteria marítima vital por la que transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo.
Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica han reiterado la prohibición de paso por esta vía a embarcaciones de Estados Unidos y sus aliados.
El cierre de esta ruta clave, que comenzó a verse amenazada a finales de febrero, ha generado temores sobre un desabastecimiento prolongado en los mercados internacionales.
Analistas del sector advierten que la persistencia del conflicto y la imposibilidad de utilizar rutas alternativas eficientes mantendrán la presión sobre los precios al consumidor final y la inflación global.
Mientras la confrontación iniciada a finales del mes pasado continúe sin una resolución diplomática a la vista, los expertos no descartan que el crudo pueda superar la barrera de los 110 dólares en el corto plazo.
Con información de agencias




