El cambio climático actuará como un «freno» masivo para la economía global en las próximas décadas. Así lo ha advertido Adrien Bilal, recientemente galardonado como el Mejor Joven Economista de 2026 por el diario Le Monde y el Círculo de Economistas de Francia, en una entrevista exclusiva.
Según las proyecciones de Bilal, profesor en la Universidad de Stanford, de no tomarse medidas drásticas para frenar las emisiones, el mundo podría perder hasta el 50% de su potencial de crecimiento económico para finales de siglo.
La investigación de Bilal marca un antes y un después en la comunidad académica gracias a un cambio fundamental en la escala de análisis. Tradicionalmente, los modelos económicos se basaban en la temperatura local de cada país, una métrica que el economista de 35 años considera insuficiente.
»Al analizar la temperatura global en lugar de la local, descubrimos que los daños económicos son siete veces superiores a lo que creíamos», explica Bilal.
Para lograr esta precisión, el académico, cuya formación inicial es la física, integró una «lógica geocientífica» en sus estudios económicos. Este enfoque permite comprender que el calentamiento del planeta no es un fenómeno aislado por fronteras, sino el resultado de factores globales interconectados, como la temperatura de la superficie oceánica, la cual impacta severamente en múltiples continentes y es responsable de eventos climáticos extremos con profundas repercusiones financieras.
El impacto real: ¿Seremos más pobres?
Aunque la cifra del 50% de pérdida de poder adquisitivo potencial resulta alarmante, Bilal matiza el alcance de esta proyección: «Eso no significa que seremos más pobres a finales de siglo de lo que somos hoy, porque se espera que, a pesar de todo, haya crecimiento económico independientemente del calentamiento global». No obstante, enfatiza que el cambio climático actuará como un lastre significativo que impedirá alcanzar la prosperidad económica que el mundo podría haber tenido en condiciones climáticas estables.
Políticas activas y el «efecto dominó»
En el ámbito de la mitigación, Bilal destaca los esfuerzos de la Unión Europea (UE) como un modelo a seguir. El economista valora positivamente la subvención a las energías renovables y el mercado de créditos de carbono.
Asimismo, respalda el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), que impone un arancel sobre el contenido de carbono de las importaciones. Según Bilal, esta medida no solo protege la competitividad de las empresas europeas, sino que ha generado un «efecto dominó» global: «Lo interesante es que esto incentiva a países exportadores, como China o India, a adoptar sus propios impuestos al carbono para evitar que el dinero del arancel se quede en las arcas de la Unión Europea».
Un llamado a la cautela tecnológica
A pesar de la urgencia climática, el profesor Bilal mantiene una postura de cautela frente a la transición energética. Si bien reconoce razones para el optimismo respecto a las renovables, subraya que los desafíos técnicos persisten. «Todavía no tenemos las baterías necesarias» y persisten «muchos problemas de dependencia energética», advierte, señalando que la transición global requiere tanto de voluntad política como de avances tecnológicos significativos.
Con información de agencias



