Opinión | Los patos del estado Bolívar (II parte)

Por: Francisco Delascio Chitty

El pato real o criollo, conocido igualmente como pato turco o muscoviduc, Cairina moschata, llega a pesar hasta 7 kgs y alcanza una longitud de 85 cm. Es arisco, bellaco, semicompetón, de plumaje negro con visos metálicos verdosos y alas con manchas blancas. Los machos presentan alrededor de los ojos y en la base del pico una especie de verruga o carúncula roja.

El llamado de los machos es un sordo bufido, resoplido, en tanto que las hembras emiten un desagradable “kuak…kuak”. Son polígamos; al llegar la época de celos, los machos pelean entre sí por la conquista de las hembras. Esta, impávida, observa cómo ellos se agarran por la cabeza y se golpean con la cola hasta que uno de los adversarios se retira. Hacen sus nidos en los huecos de los árboles y los recubren con plumas que ellos mismos se quitan; allí la hembra deposita de 15 a 20 huevos de color blanco-verdoso y al cabo de 35 días de incubación nacen las crías. Según investigaciones, el pato real es antecesor y pariente de ciertos patos domésticos.

Es un ave manipulable, la cual fue llevada a Europa en el siglo XVII y desde entonces se ha estado cruzando con otros patos de aquellos países, dando supuestamente buenas razas. En relación a esto, algunos especialistas estiman que podría presentar deterioro genético por la hibridización con patos caseros, que pueden amenazar su existencia. 

Como dato curioso, en la culinaria basada en carnes, solo se les atribuyen vibraciones protectoras a los palmípedos; quizás esto provenga de que los campesinos desde tiempos pretéritos eran avisados de algo negativo, como la presencia de intrusos en sus predios, por los graznidos tanto de los gansos como de los patos. En relación a esto, en Venezuela suelen domesticar en ocasiones para actuar como centinela en nuestros llanos al pato güiriri, que tiene un vociferar agudo y penetrante.

La picardía, humor y sabiduría de los pueblos, se ve reflejada en estas aves a través de refranes. Así pues, a un individuo amanerado se le llama “pato”. A alguien torpe, que pretende ser gracioso sin conseguirlo, se le dice “patoso”. A una pandilla o grupo de personas que se reúnen para algún fin negativo se les llama o llamaba “patota” y a sus integrantes “patoteros”. A las personas lacayas, ladinas, ególatras y trepadoras se les suele decir “güiriri”.

Las expresiones “más aguado que cagada de pato” aluden a circunstancias o personas flojas, sosas; por el contrario, “más duro que sancocho de pato” hace referencia a algo difícil, firme, macizo. Cazando “güire”, es estar esperando una oportunidad. Los patos, también forman parte de la zootoponimia venezolana, p. ej., Laguna de Los Patos (estado Mérida); Isla de Patos (estado Sucre); en el Delta del Orinoco, se ubica El Caño Pato Blanco.

En la literatura, uno de los cuentos neoclásicos más famosos que alude a un anátido es “El Patito Feo”, del danés Hans Christian Andersen; realmente, el protagonista de dicho cuento no era un pato, sino un cisne. Que actuaba diferente a los demás patos alrededor de él; pero con su crecimiento y madurez recobró su autoestima; de ahí que dicho cuento se convirtió en una metáfora para cualquier cosa que al principio no se toma en cuenta, pero que después se hace mejor. Por ejemplo: “¡Es fabuloso que Ramonita sea la mejor bailarina del salón!”. Antes solo daba tropezones; era el patito feo de la clase.

Roelsi Gudiño
Roelsi Gudiño
Periodista, Productora Audiovisual, Fotográfa, Marketing Digital, Creador Digital
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