El folklore colombo-venezolano despide hoy a una de sus voces más insignes. Este jueves se confirmó el fallecimiento del reconocido cantante y compositor José Francisco Montoya, a los 82 años de edad, dejando un vacío profundo en la identidad musical de las llanuras de ambos países.
Nacido el 18 de julio de 1943 en San Juan de Payara, municipio Pedro Camejo, Montoya se erigió como una figura referencial del canto recio. Su historia con el llano comenzó apenas a los 12 años, fogueándose en las parrandas de San Fernando y Apure Sequito.
Su maestría se forjó en los emblemáticos «bailes de jobito», escenarios tradicionales donde la disciplina del contrapunteo era el examen definitivo para cualquier coplero. Fue allí donde Montoya pulió la agilidad mental y la potencia vocal que lo caracterizarían durante más de seis décadas de carrera.
A diferencia de otros intérpretes, Montoya destacó por una capacidad técnica excepcional: podía ejecutar el canto con total precisión sin requerir ajustes en la afinación del arpa, una muestra de su oído absoluto y dominio profesional. Además de su voz, fue un respetado ejecutante de arpa y un apasionado del coleo de toros, deporte recio que practicó con fervor en su estado natal.
Su salto a la industria discográfica vino de la mano del legendario Ignacio «Indio» Figueredo. A lo largo de su trayectoria, dejó huella junto a agrupaciones de alto nivel, tales como:
Armando Guerrero y Los Copleros del Matiyure.
Omar Moreno y el conjunto Sentimiento Apureño.
Un legado que trasciende fronteras
La obra de Montoya es patrimonio vivo de la cultura regional. Como intérprete, inmortalizó piezas como Nostalgia Apureña, Arbolito sombrío y Apure en un viaje. Como autor, alimentó el cancionero popular con títulos indispensables:
El moderno Florentino
La herencia del canoero
Yo sí soy el Papaupa
El coplero sin rival
Honras fúnebres
El comunicado oficial sobre su deceso califica esta pérdida como un golpe sensible a la cultura transfronteriza del llano. Los restos del artista recibirán los actos fúnebres correspondientes en su entidad natal, Apure, donde se le rendirá tributo como el pilar fundamental de la identidad llanera que fue y seguirá siendo.
Con información de agencias



