El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán denunció este sábado una serie de ataques nocturnos perpetrados por las fuerzas armadas de los Estados Unidos contra sus instalaciones de radar y de vigilancia costera en la región del Golfo. Teherán ha calificado esta acción como una «violación flagrante del alto al fuego» que se encontraba en vigor desde el pasado 8 de abril.
A través de un comunicado oficial, la cancillería iraní manifestó su enérgica condena a lo que consideran «una agresión militar contra la soberanía nacional y la integridad territorial de la República Islámica de Irán», atribuyendo el incidente al «comportamiento hostil y provocador del régimen estadounidense».
El conflicto, que inició a finales de febrero de 2026, había entrado en una fase de tregua temporal en abril gracias a la mediación diplomática de Pakistán. Sin embargo, el cese de hostilidades ha sido sumamente frágil.
Mientras que Irán denuncia esta última incursión como un ataque directo a su soberanía, el gobierno de los Estados Unidos ha señalado previamente que la nación islámica ha incurrido en graves violaciones a los términos del acuerdo de paz.
Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, ofreció declaraciones este viernes 5 de junio respecto al estado de las operaciones. El mandatario aseguró que la fuerza militar de su país ha logrado destruir «gran parte de la capacidad militar iraní, incluidas fábricas de drones, plataformas de lanzamiento y centros de producción de misiles».
No obstante, la inteligencia de Washington estima que el impacto no ha sido total:
»Teherán aún conserva entre el 21% y el 22% de su arsenal militar», detalló el presidente Trump.
La escalada de tensión en el Golfo vuelve a poner en jaque los esfuerzos diplomáticos de la región, mientras ambos países se culpan mutuamente del colapso de la tregua de abril.
Con información de agencias



