El Gobierno nacional anunció este lunes la reactivación de las obras en la central hidroeléctrica Tocoma, en el estado Bolívar. La decisión se enmarca en un acuerdo con la multinacional de capitales estadounidenses y origen argentino Impsa, que permitiría, según cifras oficiales, la incorporación de 2.640 megavatios (MW) al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y representa la primera gran inversión extranjera en el sector en más de una década tras un cambio en la política de sanciones de Estados Unidos.
El proyecto, que había quedado paralizado con un 87,19% de avance desde la era de Hugo Chávez, busca culminar el montaje de 10 unidades generadoras en el río Caroní. La reactivación responde a un «nuevo momento político» de apertura a la inversión privada que impulsa el gobierno de Rodríguez.
Sin embargo, el acuerdo técnico estuvo bloqueado durante años por la imposibilidad de cobrar debido a las sanciones financieras estadounidenses, un obstáculo que se destrabó con la emisión de una licencia específica del Tesoro de Estados Unidos (Ofac) a principios de 2026 que habilita a Impsa, propiedad de un fondo con sede en Estados Unidos, a operar en Venezuela.
Para asegurar el pago, se estableció un sistema de cuentas segregadas y auditables fuera de Venezuela, lo que permite que el dinero destinado a la obra no quede atrapado en el sistema financiero venezolano y garantiza la trazabilidad exigida por la empresa.
Según el cronograma, las primeras fases de construcción y acoplamiento técnico se completarían en un plazo de 14 a 19 meses, con una meta inicial de aportar 672 MW al sistema. Las labores se enfocarán en la finalización de la Central Manuel Piar (Tocoma) y en la rehabilitación de unidades fuera de servicio en la cercana central Macagua.
Mientras el gobierno asegura que la culminación de la obra representa un «avance histórico» para disminuir los planes de racionamiento eléctrico y estabilizar el servicio, la oposición en la Asamblea Nacional ha exigido detalles sobre el «estado real del sistema» y ha solicitado que la reforma de la Ley Eléctrica, que busca viabilizar este tipo de inversiones, sea ampliamente debatida.
La reactivación de Tocoma, una obra que comenzó en 2007, simboliza un giro en la política energética del país, al combinar la necesidad de inversión extranjera con un estricto control de pagos que busca dar certidumbre a los inversionistas, en medio de una crisis eléctrica que los expertos atribuyen a la falta de mantenimiento y que el chavismo achaca a las sanciones.
Con información de El Diario



