Por: Francisco Delascio Chitty
El historiador, novelista, político y exministro de Relaciones Interiores de Venezuela (1900-1901) Rafael Cabrera Malo (1872-1935), nacido en Zaraza, estado Guárico, en su novela El reflejo de los remansos azules, rememora: “Porque yo acabo de ver no hace mucho lo menos trecientas monas en un solo palo comiendo carutos”.
El caruto, guaricha, jagua es un árbol autóctono de Venezuela; prospera en márgenes de sabanas, morichales, bosques: ribereños, tropófilos y siempreverdes. Botánicamente es Genipa americana; el primer epíteto es una contracción de la voz tupi-guaraní “jepipaba, ianypaba o genipapo”, que significa fruta para pintar, que mancha oscura, por el tinte negro azulado que da el fruto inmaduro; y americana, alude a la América tropical; el término de Caruto o Karáuta es voz cumanagota.
Árbol hasta 20 m de alto, tronco recto, corteza grisácea, copa amplia. Hojas caducas, coriáceas, lustrosas, rugosas en su cara superior y en la inferior tomentosa (pelos cortos suaves). Flores blancas o amarillentas. Fruta baya ovoide, parda-amarillenta, rugosa, pulpa cremosa, agridulce. Semillas chatas ovoides blanco-negruzcas . Su madera blanca de grano fino se emplea en construcciones, tornería, ebanistería, tallar figuras y esculturas. De las flores extraen aceites aromáticos.

La pulpa contiene hierro y riboflavina (vitamina B) y es comestible. En el estado Cojedes obtienen de sus frutos “el azúcar de caruto o Maná”, que actúa como laxante; los frutos molidos y tomados en infusión sirven como diurético, antidiarreico, antihemorrágico y “afrodisíaco”. La concha (exocarpio) del fruto o de la corteza del tallo en decocción se emplea para combatir la blenorragia, gonorrea y úlceras dérmicas. Se le considera un árbol melífero, de sombra para potreros y para restaurar áreas degradadas.
Desde tiempos ancestrales, de la pulpa de sus frutos inmaduros se obtiene un tinte marrón oscuro o negro, llamado químicamente “genipina”, empleado como pintura corporal, tatuajes, teñir telas y dibujar. En nuestro folklore llanero, se le menciona en disímiles composiciones musicales, poemas, canciones, refranes y adivinanzas. Ejemplos de ellos tenemos: Manchado como el caruto (alguien que hizo algo muy malo, y la falta es imborrable).
Mi pulpa mancha y viste de negro la piel, y aunque no soy abeja, soy rico en mi miel. ¿Qué árbol soy que marcó tu destino?… ¡EL CARUTO!



