El geólogo Eduardo Malagnino reveló que el terremoto de magnitud 7,5 que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio liberó una energía comparable a la de unas 260 bombas atómicas como la lanzada sobre Hiroshima. El análisis fue realizado al evaluar el impacto de los dos fuertes movimientos telúricos que afectaron el territorio venezolano.
En una entrevista concedida a Infobae, el especialista explicó que los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, registrados con pocos segundos de diferencia, no corresponden al comportamiento habitual de un terremoto principal seguido de una réplica. Por el contrario, se trataría de dos eventos sísmicos independientes ocurridos dentro de un complejo sistema tectónico.
“El sismo de magnitud 7,5 liberó una energía equivalente a unas 260 bombas nucleares como la de Hiroshima”, señaló Malagnino, recordando que la escala sísmica es logarítmica, lo que significa que pequeños aumentos en la magnitud representan enormes incrementos en la energía liberada.
Malagnino detalló que este fenómeno está directamente relacionado con el desplazamiento lateral entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana. Este movimiento, conocido como falla transcurrente, es similar al que ocurre en la famosa falla de San Andrés en California (EE. UU.). La energía acumulada durante largos períodos en la corteza terrestre se liberó en estos dos eventos de gran intensidad, generando el doble movimiento que causó graves daños en varias regiones venezolanas.
Al ser consultado sobre el peligro de un tsunami, el geólogo llevó tranquilidad al señalar que el riesgo era bajo debido a que el movimiento registrado fue principalmente lateral. Explicó que, para que se produzca un tsunami, es necesario que exista un desplazamiento vertical importante del fondo marino, condición que no estuvo presente en este caso.
Predicción, réplicas y vulnerabilidad estructural
Respecto a la posibilidad de anticipar estos desastres, el experto afirmó de manera categórica que actualmente no existe tecnología capaz de determinar con exactitud cuándo ocurrirá un sismo, aunque sí es posible identificar las zonas con mayor riesgo geológico mediante estudios especializados.
Asimismo, aclaró que las réplicas actuales son consecuencia del reacomodo de los bloques tectónicos tras el evento principal y que estas pueden extenderse durante días o semanas, disminuyendo progresivamente en intensidad.
Finalmente, Malagnino advirtió sobre la infraestructura, señalando que la vulnerabilidad de ciertas edificaciones puede agravar las consecuencias de un terremoto, especialmente en ciudades que han crecido sin una adecuada planificación sísmica, lo que incrementa notablemente el riesgo de colapsos estructurales durante eventos de gran magnitud.
Con información de agencias



