El París Saint-Germain (PSG) se ha consagrado este sábado como el rey absoluto del fútbol europeo al conquistar la Liga de Campeones por segundo año consecutivo. En una final dramática disputada en el Puskas Arena de Budapest, el conjunto francés revalidó su título tras derrotar al Arsenal en una agónica tanda de penales (4-3), luego de empatar 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga.
El encuentro no destacó por un juego vistoso, pero desbordó emoción a raudales desde los primeros compases. Los Gunners golpearon primero: apenas seis minutos después del pitido inicial, el delantero alemán Kai Havertz adelantó al Arsenal, encendiendo las alarmas en el banquillo parisino.
Sin embargo, el equipo dirigido por Luis Enrique demostró la madurez de un campeón. En la segunda mitad, una falta dentro del área del defensor Cristhian Mosquera sobre Khvicha Kvaratskhelia terminó en un penal que el actual Balón de Oro, Ousmane Dembélé, transformó con total frialdad en el minuto 65 para poner las tablas en el marcador.
Pese a la intensidad de la prórroga, el marcador no volvió a moverse, trasladando el destino de la «Orejona» a la lotería de los penales. La tensión se mantuvo hasta el último suspiro, cuando el fallo definitivo del brasileño Gabriel privó al Arsenal de conseguir un doblete histórico (Premier League y Champions) y desató la euforia de la afición parisina.
Con esta victoria, el PSG escribe una nueva página dorada en su historia al conseguir el segundo máximo trofeo continental de sus vitrinas y consolidar su dinastía en el viejo continente.
Con información de agencias



