ASÍ HA SIDO LA “FIRST DATE” MÁS ESPERADA DE ‘JUEGO DE TRONOS’ Y EL SECRETO QUE HAN OCULTADO

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HBO emitía ayer el 7×03 de Juego de Tronos que llevaba por nombre “La justicia de la Reina”.

Un título que bien podría referirse a la vengativa Cersei o a la solución que encuentra Daenerys a un conflicto muy especial.

(¡Cuidado SPOILERS!)

Y es que por fin, en este episodio, se han conocido “Daenerys de la Tormenta, de la Casa Targaryen, legítima heredera del Trono de Hierro, legítima reina de los Ándalos y los Primeros Hombres, Protectora de los Siete Reinos, Madre de Dragones, khaleesi del Mar de Hierba la que no arde, y Rompedora de Cadenas” con… Jon Nieve, el Rey en el Norte.

Así han sido las presentaciones entre ambos: ella poniendo su “dragones” sobre la mesa y él haciendo alarde de la humildad que le caracteriza. Con su habitual gesto entre apenado e inseguro por la vida que le ha tocado.

De la amabilidad a la hostilidad: ¿Tenemos tensión sexual?

“Gracias por tan largo viaje, mis señores. Espero que la mar estuviese en calma”, decía cordial la rubísima desde el trono.

“Los vientos han sido amables, majestad” respondía Jon, educado él.Y Davos le sacaba la cara para dejar claro a Lady D(aenerys) que el bastardo no era un señor, sino “El Rey del Norte”.

“Disculpadme, no he recibido una educación esmerada pero juraría haber leído que el último Rey en el Norte fue Torrhen Stark”, apuntaba Khaleesi, “se prosternó ante mi antepasado Aegon Targaryen. A cambio de su vida y las de los norteños…” y así siguió con una retahíla de rencores hacia él que acababan exigiendo a Jon que mantuviera el juramento que le hizo su antepasado y que “hincara la rodilla” (no para casarse… de momento).


“En absoluto”, respondía él con una medio sonrisa (que nunca sabremos descifrar). “Oh, pues es un infortunio”, reaccionaba ella, también con otra sonrisa.

Y Jon daba unos argumentos de bastante peso: “Vuestro padre quemó vivo a mi abuelo. Y quemó vivo a mi tío. Habría quemado los Siete Reinos…” y aquí le interrumpía ella dejando claro que era consciente de las fechorías de su estirpe:

“Mi padre era un hombre malvado. En nombre de la Casa Targaryen os pido disculpas por los crímenes que se cometieron contra vuestra familia. Y os imploro que no juzguéis a una hija por los pecados de su padre“, una actitud que parecía convencer al bastardo.

Pero no lo suficiente como para hacer lo que le pedía la reinona: “Postraos ante mi y os nombraré Guardián de la Noche. Juntos, salvaremos al país de los que pretenden destruirlo”.

“Acertáis. Ni vos sois culpable de los crímenes de vuestro padre, ni yo estoy sujeto al voto de mi antepasado. He venido porque preciso vuestra ayuda y vos la mía. (…) Y así vivimos el típico rifirrafe de las comedias románticas de ‘contigo pero sin ti’, que si una de cal y otra de arena, y que si una de hielo y otra de fuego…

El primer piropo de Jon y sonrojo de Daenerys

Jon intentaba adivinar su estrategia: “No deseáis matar a miles de inocentes. Es el modo más rápido de ganar la guerra pero no queréis hacerlo. Lo cual significa que sois mejor que Cersei“.

Esas palabras ruborizaban a Daenerys que por primera vez mostraba algo de gozo en el tonteo con el joven inexpresivo.

Y por fin, Jon soltaba lo que había venido a pedir: “Majestad, todos cuantos conocéis morirán antes de que acabe el invierno si no derrotamos al enemigo en el Norte. Los muertos son el enemigo“, zanjaba.


Ella se quedaba loca pensando que él estaba usando una “figura retórica” y cansada se levantó y se posó ante él, con todo su glamour rubio.

“Me he pasado la vida viviendo en el extranjero. No recuerdo todos los nombres que intentaron matarme. Me han encadenado y traicionado, violado y deshonrado, ¿sabéis lo que me hizo soportarlo? La fe, no en Dioses, ni mitos, ni leyendas, en mí misma. He nacido para regir los Siete Reinos y lo haré”, dijo convencida.

Vamos, en resumen: que no estaba para tonterías inventadas de ejércitos de muertos y que se postrara ante ella o no le hiciera perder más tiempo.

“Pues reinaréis sobre un cementerio si no derrotamos al Rey de la noche”, respondía él hostil y así quedaba el encuentro “gatillazo”.

La “primera cita” que acaba con un Jon complacido

Aunque las presentaciones no resultaron lo bien que se esperaba, en el segundo encuentro intentaron buscar cosas en común, como hacen las parejas: ella le desvelaba el nombre de sus hijos dragones, recordando que les puso los mismos que sus hermanos fallecidos: “tu también perdiste a dos hermanos” y él asentía, ¡bravo, algo en común! (si ellos supieran…).

Ella daba su brazo a torcer: “Se creía que los dragones se habían extinguido, pero aquí están. Tal vez debamos examinar todo cuanto creemos saber“, haciendo referencia a su anterior encuentro en el que no le había creído sobre los Caminantes blancos.

Y una concesión más para convencerlo de su lealtad hacia ella: “Os permitiré extraer vidriagón y forjar armas con él. Todo recurso o mano de obra necesaria os la blindaré”.

“Gracias”, decía él sorprendido, y para sorpresa nuestra él no da su brazo a torcer en nada… veremos qué le da a cambio.

¡OJO! Algo que me ha llamado la atención es que en este encuentro, no hay un plano de ellos dos juntos en ningún momento. Es decir, vemos siempre planos de Jon y contraplano de Khaleesi y viceversa.



Pero nada de sus dos rostros claros ante la cámara, ¿por qué? ¿Se ha rodado con dobles? ¿No pudieron estar en la escena los dos a la vez? Rarezas de Tronos…

El secreto que Jon prefiere esconder a Daenerys

Davos, en un intento de asombrar y hacer ver a Khaleesi que Jon no era un simple bastardo venido a más, quiso explicar que “él fue el primero en pactar alianzas entre los salvajes y los norteños. Fue nombrado Lord Comandante y coronado Rey en el Norte, no por su linaje sino porque tenían fe en él.


Y seguía alabándolo mientras Jon estaba a punto de estallar porque no es amigo de los halagos: “Todas esas cosas que descreéis se enfrentó a ellas. Luchó contra ellas por el bien de su pueblo. Arriesgó su vida por su pueblo. Fue apuñalado en el corazón por su pueblo. Dio su propia…” y antes de seguir el bastardo se giró y le echó una mirada amenazadora.

“Cuidadín con soltar lo de que me he muerto y he resucitado”, parecía decir el de la nieve a Davos, que cambió de tema. Y es que, si Khaleesi ya no se había tragado lo del ejército de muertos, desconfiaría aún más si le dicen que está frente a otro zombie.

Ese silencio no lo pasó por alto ni ella, ni su Mano que más tarde se preguntarían qué había omitido Davos.

 

 

Vía: Los40

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