El General Sucre en el sitio de Angostura

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Moralito

Tal día como hoy 17 de julio, se cumplen 206 años de que el pabellón de Castilla dejará de flamear en Guayana. Fueron cuatro meses de sitio pertinaz donde los realistas acosados por el hambre, soportaron a pie firme cuatro intentos fallidos de los patriotas por tomar la Plaza, el último, por el sector de Perro Seco con el resultado de grandes pérdidas humanas para los nuestros, pues, de doscientos hombres comandados por el General Bartolomé Salom, ciento sesenta entre soldados y once oficiales,
perdieron la vida.

Los sobrevivientes, por orden del General Piar fueron condecorados con la insignia “VALOR Y FORTUNA EN PERRO SECO” que fue colocada sobre sus pechos.

Para los años 1813 y 1814, Angostura fue considerada como la capital del realismo, pues la causa autonomista e independentista no encontró eco en una población compuesta por comerciantes españoles influenciados por los misioneros, no existía una clase social con el poder económico y la voluntad para
tomar el poder.

En uno de los momentos más álgidos del cerco, los patriotas, según lo narra el Capitán Rafael Sevilla de las filas realistas “habían abierto un camino a tiro de pistola de la batería de San Fernando, donde habían colocado dos cañones y ochenta y cinco tiradores escogidos que nos causaron grandes bajas”. En vista de esto, el Brigadier La Torre aprovechando la oscuridad de la noche, seleccionó a cuarenta soldados etíopes, “negros como la pez “para que los liquidaran y mandó a que se desnudaran, llevando solo la furnitura. Mientras los soldados cumplían la orden hizo que unos músicos de la tropa interpretarán una Jota Aragonesa para así evitar que cualquier ruido estropeara la misión, que se realizó a cabalidad.”

Entonces valió de muy poco la contraseña de: ¡Queso-Papelón! que debían utilizar los patriotas durante el combate, ya que según el relator Sevilla, todos murieron degollados y despojados de su armamento.
Mientras tanto nuestras tropas mantenían máxima atención, pensando que por su desesperación, los realistas intentarían un ataque final, por ello estaban muy alertas y precavidos. Una de las principales precauciones fue la prohibición de encender cualquier tipo de luz que pudiera delatarlos.

El general Antonio José de Sucre, quien había llegado a Angostura el día 16,en una recorrida nocturna, observó como próxima a él, parpadea una tenue lucecilla. De inmediato se dirigió al lugar increpando a los culpables por su desobediencia, ordenando su destrucción inmediata, Pero queda sorprendido, al comprobar que la luz era una lámpara votiva, ardiendo ante la imagen del Niño Jesús. Uno de los soldados se dirige al General y temeroso le dice: Es el Niño Jesús de Doña Feliciana
(esposa del General Manuel Cedeño) que lo alumbra para que los españoles no nos ataquen y abandonen la Plaza. El futuro Mariscal cae de rodillas ante la venerada imagen del Niño Dios y musitando ferviente oración, se inclina reverente.
El 17 de julio de 1817 partieron los realistas y el día 18 el general Bermúdez entró a la desolada capital de Guayanesa.

Por José Ismael Morales Pérez

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