La fauna marina del Orinoco

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Siempre se creyó que una lengüeta de agua de mar se introducía al Orinoco por haberse comprobado la presencia de peces marinos que esporádicamente caían atrapados en las redes y anzuelos de los pescadores de Ciudad Bolívar, entre ellos: robalos, sábalos y el tiburón dentado o pez sierra.

A pesar de que las bocas del Orinoco están aproximadamente a unos 400 Km de esta capital la pendiente es muy sensible (casi cero) y en estiaje (nivel más bajo de las aguas en verano) es de aproximadamente de un metro bajo el nivel del mar y, por lo tanto, factible que el fenómeno se produjera. También se comprobó que existen en el río padre una serie de fosas en forma de rosario, muy profundas y bien podía creerse que era un hábitat excelente para la fauna marina.
 
Las fosas más profundas

Una de estas fosas se descubrió cuando el Instituto Nacional de Canalizaciones realizó estudios para la ubicación del Puente Angostura, esa fosa tiene menos 60 mts. Bajo el nivel del mar.
En 1978 se inició otra exploración a bordo del barco Guaiquerí II bajo la dirección del doctor Taiso Okuda Director del Instituto de Oceanografía de la Universidad de Oriente.

El científico Guayanés Dr. José Nancy Perfetti catedrático de la UDO en la sección de petromineralogía, fue uno de los más interesados en promover esta investigación e inició las primeras diligencias para su realización, y fue él quien nos suministró estos valiosos datos.
A diferencia de la primera expedición, esta vez el Guaiquerí II contaba con aparatos de medición más modernos, se hicieron sondeos y se tomaron sedimentos para poner en evidencia la salinidad del agua y la posibilidad de una fauna marina. 

Estando frente a Ciudad Bolívar, accidentalmente los modernos aparatos empleados, registraron la presencia de una fosa aguas abajo de la Piedra del Medio con unos l’60 mts. Bajo el nivel del mar. Esta fosa es un incidente de tipo geológico y de tipo hidráulico. Las condiciones de la roca a lo largo del canal del Orinoco permiten que canalice el agua bajo cierta dirección, adquiriendo una fuerza turbulenta que trabaja a lo largo de algunas hendiduras permaneciendo allí largo tiempo hasta que van horadando en forma de embudo y en esa posición. Debido a la Piedra del Medio fue que se produjo esa fosa.

También se hizo una exploración de carácter químico y del comportamiento físico del agua del río. Se analizó la geomorfología, su petromineralogía y la génesis de esas fosas utilizándose un instrumental de sondeo batimétrico. Las muestras fueron analizadas en la Escuela de Geología y Minas y Centro de Geociencias de la UDO. La interpretación de los fotogramas se hizo en el Departamento de Oceanografía Física y Geológica llegándose a la siguiente conclusión: De la interpretación de todos los resultados analíticos se desprende que no existen condiciones de anomalías capaces de alterar su origen. 

De esta manera quedó demostrado que la presencia de peces marinos en aguas del Orinoco es algo meramente casual.
Sin duda alguna muchos de estos hechos narrados han estimulado la imaginación popular para crear fantasías, y así como Escocia tiene su monstruo de Loch Ness, el Orinoco tiene su Culebra de siete cabezas que surca sus aguas turbias y turbulentas durante las noches de Plenilunio haciendo naufragar las embarcaciones. 

Ismael Morales

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